Reforma del mecanismo para el tipo de cambio. Panorama actual.

El renminbi (人民币), conocido también como yuan, es la moneda del pueblo chino y la divisa asiática, después del yen japonés, cuyo crecimiento ha sido más rápido.

Desde el 2005, y tras varios años con un tipo de cambio estable frente al dólar americano, China se enfrenta a una reforma del mecanismo para el tipo de cambio del yuan con el objetivo de prevenir la inflación y las burbujas de activos. Según expertos esta reforma aún no es lo eficaz que se esperaba, aunque coinciden en que las medidas deben ser tomadas con precaución.

El inicio

A partir de 1995, China funciona con un sistema cambiario unificado y una convertibilidad parcial de la cuenta corriente. Ante la necesidad de la reforma monetaria, el Banco Central de China se enfrentó a tres grandes problemas, que debían ser solucionados para afrontar la misma:

  • la liberalización comercial;
  • la flexibilización de los controles sobre las cuentas de capital; y
  • la reforma de los bancos comerciales de propiedad estatal.

Los grandes flujos de capital y el superávit en cuenta corriente permitieron una emisión pasiva de dinero; el problema principal para la política monetaria del país fue entonces la liquidez. Los instrumentos por los que apostó el Banco Central para controlar el exceso de liquidez fueron:

  • las tasas de interés;
  • los requisitos de coeficiente de reservas; y
  • las operaciones de mercado abierto.

La política de abrir el mercado y flexibilizar el tipo de cambio, da como resultado una apreciación del tipo de cambio asociado a una disminución de las exportaciones. Sin embargo, si se gestiona el tipo de cambio el resultado obtenido será diferente.

Las estadísticas muestran que entre 1995 – 2010 China tuvo un crecimiento del PIB de 9.8% con una tasa de inflación de 1.9%. Con la reforma del mecanismo para el tipo de cambio se empieza a apreciar el yuan, llegando en el período 2010 – 2011 a 7.5%. Si se tiene en cuenta la inflación, la apreciación del yuan en igual período fue de un 12%. Este mismo indicador, para el período 2005 – 2011, fue del 40%.

Es así que con un yuan más fuerte se logró la disminución del superávit comercial del 8% del PIB en que se encontraba para el 2008, hasta un 2.3% en el 2011.

10 años después

El papel del yuan chino en el sistema bancario y el mercado internacional aumentó rápidamente tras la aplicación en 2009 de un programa piloto de liquidación de transacciones comerciales transfronterizas. A finales del 2010 el monto tranzado por el comercio transfronterizo en yuanes había alcanzado los 7.400 millones de dólares, cifra esta que aún resultaba insuficiente teniendo en cuenta el nivel de exportaciones e importaciones de bienes total de China.

Según un informe de la CEPAL, de marzo de 2012, cuando la moneda china consiga la plena convertibilidad y opere con un sistema financiero estable y de provisiones prudenciales confiables, “podría ser una moneda internacional en Asia y más allá de esa región, que podría representar entre un 3% y un 12% de las reservas en la mano de todos los bancos centrales del mundo en 2035 y superar la participación del yen japonés o la libra esterlina británica”. Pero, según el propio informe, para que esto suceda “las autoridades chinas tendrían que desarrollar un sistema financiero mucho más eficaz y eliminar los controles sobre el tipo de cambio y la cuenta de capitales”.

“Impulsaremos constantemente la liberalización basada en el mercado de las tasas de interés y mejoraremos el mecanismo de formación del tipo de cambio del renminbi (yuan), mientras expandimos los negocios internacionales con el renminbi para realizar gradualmente la convertibilidad de la cuenta capital de la moneda” expresó recientemente Wen Jiabao, ex primer ministro de China. Estas declaraciones fueron hechas poco después de que el Banco Central de China lanzara una nueva herramienta de liquidez a corto plazo en sus operaciones de mercado abierto, según publica Reuters.

Durante el 2012 el Gobierno chino tomó varias medidas económicas para contrarrestar la crisis mundial y lograr la menor afectación en la economía interna:

  • recortes de interés;
  • disminución del coeficiente de reservas requerido por el Banco Central;
  • aumento de la inversión en infraestructura;
  • impulso del consumo doméstico; y
  • enfriamiento del mercado inmobiliario.

Estas medidas se han venido aplicando de forma paulatina “con el objetivo de hacer la economía más sostenible y menos dependiente de las exportaciones, buscando así un equilibrio entre exportaciones y consumo interno“.

Nota al margen

Para aquellos que vivimos en China desde hace algunos años (en mi caso desde 2005) hemos visto como el poder adquisitivo del yuan se ha visto afectado en dos vías, por un lado aumentando su poder de compra ante el dólar americano, por otro, disminuyendo debido a la inflación. Al mismo tiempo, el salario ha aumentado lo que ha contribuido a la percepción general de que China se vuelve cada vez una plaza más costosa para las empresas extranjeras que buscan precios más competitivos para sobrevivir a la crisis mundial.

En general, ante el desorden económico mundial, lo mejor que puede hacer China es tomar las medidas necesarias para contrarestar los efectos de la crisis sin dejarse arrastrar por ella. Mantener los niveles de costos competitivos, al mismo tiempo que asegure para su moneda una participación internacional en terminos más fuertes, dejando que el mercado regule paulatinamente el tipo cambiario.

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